
- La agencia de la ONU encargada de las previsiones del tiempo atmosférico advierte que hay un 80% de probabilidades de que el fenómeno meteorológico de El Niño comience entre julio y septiembre de 2023, lo que provocará un aumento de las temperaturas a nivel global, y sequías y precipitaciones en distintas regiones del mundo.
El Niño es un fenómeno climático que ocurre periódicamente en el Océano Pacífico tropical. Se caracteriza por el calentamiento anormal de las aguas superficiales del Pacífico central y oriental, lo que puede tener importantes repercusiones en el clima global. Cuando ocurre El Niño, se producen cambios en los patrones de viento y en la distribución de las temperaturas del agua, lo que a su vez afecta los sistemas atmosféricos en todo el mundo.
“Lo más probable es que el desarrollo de El Niño provoque un nuevo repunte del calentamiento global y aumente las posibilidades de batir récords de temperatura» declaro Petteri Taalas, Ex-Secretario general de la Organización Meteorológica Mundial (OMM).
El Nino trae consigo un aumento de la temperatura global causando estragos en extermos opuestos como sequias en algunos lugares y lluvias torrenciales en otras. El efecto sobre las temperaturas globales suele manifestarse al año siguiente de su desarrollo, por lo que probablemente será más evidente en 2024.
«El mundo debería prepararse para el desarrollo de El Niño, que suele asociarse a un aumento del calor, la sequía o las precipitaciones en distintas partes del mundo. Esto subraya la necesidad de la iniciativa de la ONU Alerta Temprana para Todos para mantener a salvo a la gente», declaró Taalas.

Es importante destacar que los efectos específicos de El Niño pueden variar dependiendo de la región geográfica. Sin embargo, en general, se han observado los siguientes posibles impactos:
- Cambios en los patrones de precipitación: Algunas regiones pueden experimentar un aumento en las precipitaciones, lo que puede llevar a inundaciones y deslizamientos de tierra. Por otro lado, otras áreas pueden volverse más secas, lo que puede resultar en sequías y escasez de agua.
- Temperaturas extremas: En ciertas regiones, El Niño puede contribuir a un aumento de las temperaturas, lo que podría dar lugar a olas de calor intensas.
- Cambios en la pesca: El calentamiento de las aguas puede afectar la distribución y abundancia de especies marinas, lo que puede tener un impacto en las comunidades pesqueras.
- Alteraciones en los patrones de cultivo: Las variaciones en las precipitaciones y las temperaturas pueden afectar la agricultura, tanto positiva como negativamente, dependiendo de la región y el tipo de cultivo.

Según los Centros Mundiales de Producción de Previsiones a largo plazo de la ONU y expertos independientes, hay un 60% de probabilidades de que se produzca una transición del estado neutral a El Niño entre mayo y julio de 2023. Estás probabilidades aumentarán un 70% entre junio y agosto y a un 80% entre julio y septiembre.
Iniciativa de Alertas tempranas para salvar vidas es la prioridad
La Organización Meteorológica Mundial anunció que su prioridad es garantizar la efectividad de la iniciativa Alertas Tempranas para Todos mediante una resolución de sus 193 miembros que establece que debe tener la máxima prioridad en el Plan Estratégico de la OMM para 2024-2027.
El principal objetivo global de la OMM será contar con informes tempranos de los efectos climaticos extremos, de esta forma los gobiernos podrán tomar acciones de prevención para salvaguardar vidas, planificar planes de protección a la agricultura y de esta contar con seguridad alimentaria.

La iniciativa «Alerta Temprana para Todos» busca garantizar que todos los habitantes de la Tierra estén protegidos de fenómenos meteorológicos, hídricos o climáticos peligrosos mediante sistemas de alerta temprana que salven vidas para finales de 2027.
Las prioridades fundamentales del Plan son las siguientes:
1) Mejora de la preparación y reducción de las pérdidas de vidas, infraestructuras esenciales y medios de subsistencia a causa de fenómenos hidrometeorológicos extremos;
2) Apoyo a los procesos de adopción de decisiones fundamentadas en información climática a fin de crear o potenciar la capacidad de adaptación o la resiliencia a los riesgos climáticos;
3) Promoción del valor socioeconómico de los servicios meteorológicos, climáticos, hidrológicos y medioambientales conexos.
Justo para estar preparados ante los efectos del fenomeno de El Niño es que contar con un sistema de alerta temprano con información científica confiable podría hacer la diferencia entre un desastre incontrolable y un plan de contención para enfrentar a la naturaleza.
Fuente: Naciones Unidas, Organización Meteorológica Mundial (OMM)
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