
El cambio climático ha impactado profundamente la agricultura en Centroamérica, con pequeños productores enfrentando sequías, lluvias torrenciales y alteraciones en los ciclos agrícolas. Aunque las cifras recientes subrayan los desafíos, también surgen ejemplos de resiliencia y creatividad en comunidades que, pese a las limitaciones tecnológicas, están encontrando formas innovadoras de enfrentar la crisis.

En 2023, las pérdidas en cultivos básicos como maíz y frijol aumentaron un 40% en países como Honduras y Guatemala, según la FAO. Este descenso, combinado con un aumento del 15% en los costos de producción, ha puesto en jaque a las comunidades rurales. Sin embargo, en esas mismas comunidades, agricultores han implementado soluciones prácticas, como sistemas caseros de recolección de agua de lluvia y técnicas de cultivo mixto, que están comenzando a dar resultados positivos.
El Ingeniero Aquileo González de León, destaca la importancia de estas prácticas. “Aunque carecen de acceso a tecnologías de punta, los pequeños productores poseen un conocimiento profundo de sus tierras y climas. Cuando combinan ese saber con enfoques modernos adaptados a su contexto, logran resultados notables”, afirmó González de León.
En 2023, más del 60% de los pequeños agricultores centroamericanos reportaron pérdidas significativas debido al impacto de fenómenos climáticos extremos como sequías prolongadas y lluvias torrenciales, según datos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Estas cifras alarmantes no solo reflejan una crisis ambiental, sino también económica y social, ya que millones de familias dependen de la agricultura para su sustento.

Según González de León, fomentar estas redes es clave para fortalecer la resiliencia. “El cambio climático no afecta a un productor individual, sino a comunidades enteras. Crear espacios de colaboración permite no solo compartir soluciones, sino también construir confianza y apoyo mutuo en tiempos de crisis”, señaló.
Un futuro de posibilidades
Aunque los pronósticos climáticos para 2025 advierten de mayores retos, como la intensificación del fenómeno de El Niño, también hay oportunidades para generar cambios significativos. Organizaciones como TechnoServe y la FAO están promoviendo programas accesibles que incluyen capacitación en manejo de suelos y agua, y el desarrollo de huertos comunitarios que diversifican las fuentes de alimentos e ingresos.
Además, iniciativas locales están ayudando a crear redes de apoyo entre productores. En Guatemala, por ejemplo, grupos de agricultores han comenzado a intercambiar semillas adaptadas al cambio climático, mientras que en Costa Rica, jóvenes rurales lideran talleres sobre agricultura sostenible en sus comunidades.
La clave para superar estos desafíos radica en combinar el conocimiento tradicional con estrategias modernas adaptadas al contexto local. Si bien las herramientas tecnológicas avanzadas son valiosas, también es posible construir resiliencia utilizando recursos disponibles, fortaleciendo el trabajo comunitario y fomentando la educación.
Hacia la acción colectiva
El cambio climático es un desafío que afecta a todos, pero también es una oportunidad para innovar y construir un futuro más sostenible. Los pequeños productores centroamericanos están demostrando que, con ingenio y colaboración, es posible enfrentarlo.

El Ingeniero Aquileo González de León, fue investigador visitante en el Departamento de inclusión digital del Centro Internacional de Agricultura Tropical (CIAT) en Colombia. Su experiencia abarca áreas clave como microbiología de alimentos, ciencia del suelo, tecnologías de agricultura de precisión y análisis de datos.
Graduado en Ingeniería en Agroindustria Alimentaria por la Universidad de Zamorano, también posee una maestría en Agricultura Tropical Sostenible. Sus investigaciones se centran en el manejo sostenible de suelos, sensores de humedad, imágenes de drones, análisis multiespectral y el uso de tecnologías digitales en la agricultura. González de León ha trabajado para mejorar la conexión entre datos y prácticas agrícolas, especialmente en contextos rurales donde el acceso a tecnología es limitado.